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problemas ribereños

que exceden la materia y el espíritu de la línea de ribera a considerar desde los derechos dominiales del propietario ribereño;

pues aquí aparece prioritario, el interés general; bien desenterado de estas cuestiones que siguen.

Agua, lecho y línea de ribera constituyen una unidad jurídica

Al presentarlas así, Guillermo J. Cano da lugar a miradas más profundas y no menos sentidas al abordar nuestra conciencia.

No debemos comenzar pensando en los dominios, sino en esa unidad jurídica. Porque si no lo hiciéramos, restaríamos a ese enlace funcional y jurídico, la multiplicidad de riquezas que devienen de él.

No se lograría cuidar el agua si las riberas, los cauces y sus lechos, quedaran ajenas a ese cuidado.

La dinámica del agua, de sus cauces y sus lechos, resalta el compromiso que establecen con las riberas; que así no cabe imaginarlas imperecederas.

Estas dinámicas alcanzan consideración natural al tema de los dominios, flexibilizando el concepto de propiedad en el área que está sujeta a estas dinámicas.

Estas dinámicas hablan al menos, de los respetos a los anegamientos y de los respetos a las avulsiones; tan comunes a los subajustados cursos de agua de nuestra pampa deprimida.

Respetos a los valles de inundación en áreas urbanas, cuyos paisajes hoy están previstos en las leyes de ordenamiento territorial y uso del suelo. Y que en el caso de la ciudad de Buenos Aires tendrá que comenzar por ser legislado, para que en la próxima centuria nuestros problemas apunten a ser sincerados.

Respetos que necesariamente deben contemplar el espacio de obranzas para tallar recuperos hidráulicos en áreas que hayan sido bastardeadas por invasiones a las líneas de ribera originales, Tal el caso del río Luján, el Reconquista y el Matanzas Riachuelo.

Provechos, que en vecindades urbanas, no caben sólo al propietario ribereño. Y que por ser de muchos, también tienen que contemplar los frenos a sus muchas ambiciones.

Por ello, la franja de preservación de las riberas de los cursos naturales de agua cuyas cuencas superan  las 4.500 Ha, es la materia prima que ya aparece declarando hace 47 años, estos 100 m de inexcusables respetos.

Respetos, vuelvo a repetir, que no sólo contemplan las estimaciones de escurrentías de lluvias de 10 o 25 años, sino las debidas a hidrología urbana que nunca deberán bajar de mirada a recurrencias de 100 años.

Por ello fue rescatada luego de 23 años, esa intención legislada en la 6253/60, retomando esta pauta hidrológica que había quedado licuada en aras de facilitar a los municipios, encargados primarios de su aplicación, su administración; sin necesidad de estudios hidrológicos, ni geomorfológicos.

En general, todo curso de agua por pequeño que sea, adquiere en vecindades de núcleos urbanos, la característica de muy crítica sustentabilidad que la hace imprescindible para todas las funciones que la sociedad desarrolla en ellos: la de ser camino de sus desechos.

Estas pequeñas vías son incuestionables caminos, ya no de barcazas de una tonelada, sino de una transferencia de masa que excede diariamente con creces ese tonelaje.

Masa de floculados que no deja de amenazar con coalescencias que recubren las naturales avulsiones de estos pequeños arroyos.

Adicionalmente subajustados con estos esfuerzos que el hombre sin consideración alguna les regala; que por ello necesitan franjas de preservación que permitan recrear aprecios a algunos de sus esfuerzos.

Estos cambios de actitud no fueron simples de alcanzar a las sociedades modernas; pero hoy, esta obra del río Cheong Gye Cheon, en Seoul, nos acerca un modelo de ciudad que aun con grandes costos vigila su estructura ecológica, reconociendo errores y cultivando criterios amistosos entre pasado y futuro, en apropiadas fases proyectuales que luego aplican a empeños en restauración.

Ver ilustraciones en http://www.alestuariodelplata.com.ar/esbozos.html

En la mirada de un limnólogo, la canalización de un curso de agua ya es un crimen; y el entubamiento, en adición, le sabe a crimen de lesa humanidad.

¿De quién tenemos que aprender para nutrir  mirada a hidrología cualitativa, del titular del dominio o del limnólogo?

¿Es desde las preocupaciones sobre la titularidad como resolveremos estas fatalidades que nos agobian a todos?

¿o es desde el agua, sus cauces y sus lechos, y sus líneas de riberas?

Más allá de los problemas que el plan maestro ha traído sobre miles de propietarios rurales pretendiendo tallar obranzas de canales secundarios sin resguardos legales, ni consensos (siempre muy particulares en las áreas endorreicas); los problemas ribereños de más trascendencia social, política, económica y ambiental, son aquellos que cabe cultivar desde una enriquecida hidrología cualitativa; y no sólo cuantitativa.

¿Son entonces concebibles estas líneas de ribera sin mención a franjas de preservación y a franjas de cesiones por recaudos debidos a anegamientos que habitualmente las exceden olímpicamente en llanura pampeana?

Me parece que son preguntas fáciles a responder; y difíciles de hacer cumplir si no se gana en conciencia algo más profunda y sincera.

Desde el interés personal de un propietario ribereño que ya reconoce compromisos con núcleos urbanos, es imposible no imaginar el apetito que despiertan sus sueños.

Con el conocimiento que hoy tenemos de los procesos de transformación que el sol genera en el agua y en los vertidos que hacen camino en ella, entubar un arroyo es definitivamente criminal.

Sin embargo, ¿cuántos son los urbanistas que han dejado de lado esta solución criminal?

Por tanto, si el tema de estos únicos caminos de tantas toneladas de nuestras miserias es a considerar, el tema de los dominios merece ser el último en la lista de ineludibles consideraciones.

¿Cuántas horas aparecen necesarias para enriquecer nuestra cosmovisión alrededor de estos temas?

Sin duda, muchas menos que las que aplicamos a diario para traer agua en botella desde el mercado; y muchas menos que las perdidas en recuperación de enfermedades que en alto grado vienen generadas en la misma agua que hemos envenenado.

Sin cultura no cabe hablar de cambios, otros que agravados.

La hidrología "cualitativa" necesita hacer grandes progresos en los vocados; presionados, arrinconados por políticas de mercaderes que ni siquiera miran estos temas de costado. Porque no habria alma capaz de soportar estas miserias si le alcanzaran a ella.

En las observaciones que nos regalara Emaru Emoto, hemos comprobado que el agua recibe el mensaje de cada alma y se transforma para dejarlo en claro.

¿No es esta una prueba, la más contundente, de que nuestra cosmovisión antropocéntrica es la más pedestre de las que campean sobre la Tierra?

Que no tenemos salida, salta a la vista. La única salida es sin embargo, y eso también salta a la vista, haciendo el camino de nuestras miserias.

Por ello esta página comienza hablando de “problemas” ribereños.

Y multiplica estas riberas en un despliegue de imaginarios que da más vueltas que las que aprecian los escurridores de fluídos; estos que sólo sueñan primarios juegos ingenieriles.

¿Cómo es posible que habiendo llevado a la rastra durante décadas obranzas interminables en la cuenca del Reconquista, sigan haciendo tantas torpezas?

¿Necesitan que un tercero los descalifique o con un poco de sinceridad interior se arreglan solos?

¿Tienen idea de cuantos miles de millones de dólares aplicaron a esta cuenca durante décadas para consagrar la fenomenal torpeza del simple detalle de la salida del Aliviador al Luján? …que no habla de falta de papel pintado, sino de imaginación.

Por ello venimos insistiendo que el problema de la legislación del agua empieza por nuestros ingenieros hidráulicos, que a hidrología “cualitativa” aun no han arribado, ni registrado en su alma.

Incluídos los modeladores matemáticos; demasiado preocupados en atender clientes y en mirar a grandes porciones del estuario; sin nunca poner sus narices en unos pocos kilómetros cuadrados; y mucho menos, en las disociaciones moleculares y en las temperaturas de nuestros moribundos corredores naturales de flujos costaneros.

Son tantas nuestras miserias, son tantos nuestros problemas y tan antiguos algunos de ellos, que es imposible no apasionarse al hablar de ellos.

Machacando en cada uno de estos clavos descubriremos que la salida no consiste en sacarlo o dejar de machacar en él. Pues es la espina que tenemos en el corazón clavada, la que nos dará energías para encontrar la solución.

Que vuelvo a repetir, no está en el dominio privado. Ni siquiera pareciera estar en el dominio de la conciencia común.

Francisco Javier de Amorrortu

De estos mismos olvidos trata la consistente presentación efectuada ante la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires, por los Sres Santiago Jelenic y Alejandro Oliver en representación de las Asociaciones Civiles Pro Vicente López y Ecos Rioplatenses, asistidos por el Dr. Andrés Nápoli de la FARN, reclamando lo inadmisible. Ver esta denuncia: http://www.farn.org.ar/arch/den_sanisidro.pdf